El comienzo de esta novela es maravilloso: se produce un intento de ataque a los sistemas del Vaticano, relacionado con una pequeña iglesia situada en Sevilla, donde además se han producido dos muertes recientemente. El Vaticano envía a un cura perteneciente al IOE (Instituto para las Obras Exteriores) a Sevilla para averiguar quién es el pirata informático (no me gusta la palabra hacker, ya que originariamente se refería a otra cosa).

La piel del tamborLa persona enviada, Lorenzo Quart, llega a Sevilla, y empieza a investigar en la propia iglesia, y con las personas relacionadas con ella, para tratar de averiguar el misterio.

Hasta aquí todo muy bien. La novela promete. Sin embargo, empezamos a entrar en una etapa de desarrollo muy lento, muy repetitivo, y que sinceramente, se me ha hecho muy larga, llena de diálogos que aparentemente no llevan a ninguna parte.

Todo esto aderezado con multitud de descripciones y tópicos sobre Sevilla, que creo que hacen perder el nivel a la novela (y que conste que no soy sevillano, aunque eso sí, es una ciudad maravillosa).

El final, quizás lo menos previsible (y por tanto, puede que poco creíble). Muy interesante, sin embargo, escribir sobre piratas informáticos en el año en el cual la novela fue escrita (1995), poco después de la liberalización de Internet.

No me ha gustado. Hasta ahora, creo que es la peor novela de Arturo Pérez-Reverte que he leído, desde que a finales del año pasado me propuse leer todas sus obras, ya que es una persona que me parece muy interesante (dentro de las polémicas que genera).

Podéis encontrarlo aquí.

 

Deja un comentario