Segunda novela que escribió Arthur Conan Doyle de su personaje estrella, Sherlock Holmes. Originalmente publicada en 1880, en la revista Lippincott’s Monthly Magazine, fue escrita en menos de un mes por Arthur.

En ella, en su comienzo, conocemos la adicción de Sherlock a la cocaína, principalmente cuando se encuentra ocioso, y no tiene ningún caso que resolver. Entrados en materia, Sherlock investiga la desaparición del padre de Mary Morstan (presumiblemente, futura esposa de Watson), ex oficial del Ejército Indio, desaparecido 10 años antes.

The Sign of the FourUnos años después de su muerte, Mary empieza a recibir una perla de regalo cada año, de parte de un anónimo. Este aspecto me recuerda en parte al primer libro de la saga Millenium, de Stieg Larsson —Los hombres que no amaban a las mujeres—, en el cual, uno de los protagonistas, recibe cada año una planta enmarcada de un desconocido.

En medio de los papeles del padre de Mary, ésta descubre un papel con cuatro cruces, y con el texto “el signo de los cuatro” en él. A partir de este momento, Sherlock se hace cargo de la investigación, hasta resolver el motivo de la desaparición del padre de Mary, envuelta en una historia más compleja.

En esta historia, Sherlock hace, como en el caso de A Study in Scarlet, una demostración de sus habilidades delictivas; primero con el reloj de Watson, y posteriormente ya en las labores de investigación, en el escenario de un crimen, con el uso de un perro para rastreo, y posteriormente, para averiguar el uso de un barco.

No quiero dar más detalles de la historia, para no estropear la misma a aquel que no la haya leído todavía. Como conclusión, la historia es muy interesante, con muchas más complejidad en su trama, que en A Study in Scarlet, y en esta ocasión tenemos más trabajo detectivesco por parte de Sherlock. Hay que destacar que ambas tienen una estructura parecida; al final de la historia se nos narran los antecedentes a toda la trama principal.

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