22 de febrero de 2024
El peón, de Paco Cerdà

Tenemos hoy un libro un tanto peculiar. El supuesto tema principal es el de narrar las vidas de los ajedrecistas Arturo Pomar (español), y Bobby Fischer (estadounidense), hasta su encuentro en un torneo Interzonal, celebrado en 1962 en Estocolmo, Suecia, donde el jugador español consiguió unas tablas frente al que sería años después campeón del mundo, y considerado por muchos (no por mí), como el mejor ajedrecista de la historia.

Cada capítulo de los que está compuesto este libro (77 en total), se corresponde con los movimientos de la partida celebrada entre ambos.

Pero el libro no se centra únicamente en ellos, y en concreto en Arturo Pomar. Tengo que confesar que no me he encontrado el libro que esperaba: yo pensaba que se trataría de una biografía de éste, pero el libro en el fondo no trata de esto. Es cierto que se le dedica un espacio considerable, así como a Bobby Fischer, pero no se trata de una biografía de ambos muy extensa; la información que se encuentra de ambos puede encontrarse sin dificultad en búsquedas en Internet. Para aquellos interesados en una buena biografía de Bobby Fischer, podéis leer la estupenda serie sobre su vida encontrada en la revista Jot Down. La primera parte de esa serie podéis encontrarla aquí.

El motivo principal de este libro es el de contar historias de personas, que fueron tratadas como peones de ajedrez por sus respectivos gobiernos o movimientos en los que se encontraban, para haber sido olvidados en su mayoría, una vez cumplida su función. Se citan casos principalmente de ciudadanos españoles y estadounidenses; la similitud con Arturo Pomar y Bobby Fischer radica en que ambos fueron utilizados como peones por los estados de sus respectivos países: Arturo Pomar (Arturito, tal y como se le conocía de joven por parte del régimen) fue utilizado en los inicios del régimen franquista, como adalid de las virtudes intelectuales españolas. Estamos hablando de un niño de 12 años que consiguió hacer tablas con el entonces campeón mundial de ajedrez, Alexander Alekhine. A raíz de ello, fue utilizado por el régimen para su propaganda, siendo olvidado años después, cuando ya había cumplido su cometido, como peón del régimen.

La vida de Arturo Pomar tiene un trasfondo bastante triste: se trataba, como empezó a demostrar en su adolescencia, de un niño prodigio del ajedrez que, con la ayuda suficiente, podría haber sido candidato al título de campeón del mundo, como manifestó en su día el Gran Maestro soviético Aleksandr Kotov. En contraposición, no tuvo ninguna ayuda, excepto el de conseguirle una plaza de funcionario de Correos en Ciempozuelos, Madrid; sí, esa fue toda la ayuda que recibió. Incluso, necesitaba solicitar excedencias sin sueldo, para poder asistir a torneos, cuya participación y manutención se ocupaba él mismo de pagarlas.

Aún así, en el citado torneo Interzonal de 1962, y de nuevo, sin ninguna ayuda, consiguió hacer tablas con Bobby Fischer, quien al término de la partida, dejó una frase mítica, que refleja la soledad de Arturo Pomar en su carrera como ajedrecista, y quizás también una cierta soberbia por parte de Fischer:

¨Pobre cartero español. Con lo bien que juegas, tendrás que volver a poner sellos cuando termine el torneo«

Podéis encontrar el libro aquí.